En
conclusión, las prácticas culturales
y tecnológicas, han resultado en sistemas
de producción-recolección y patrones
de asentamiento y manejo del territorio que durante
años han demostrado sus bondades en términos
de mantenimiento y reproducción de la sociedad
indígena Awá y de la conservación
de los recursos de un ecosistema de gran fragilidad.
En las últimas décadas sin embargo,
en la medida que los flujos poblacionales del
país se han desplazado mas allá
de las fronteras agrícolas, el proceso
de colonización ha terminado por afectar
el equilibrio entre aprovechamiento-conservación,
desarrollado por estos grupos indígenas.
La apertura de la carretera Pasto-Tumaco inicialmente,
el auge de los cultivos de palma primero y de
la industria camaronera después, han dado
como resultado la reducción de áreas
de expansión e itinerancia de las comunidades
Awá, en la medida en que han sido apropiadas
por colonos para el establecimiento de sistemas
productivos inapropiados, como los cultivos ilícitos
y la implementación de prácticas
extractivas, especialmente de maderas.
Como resultado, las condiciones de disponibilidad
de tierras que requiere el sistema de producción-recolección
de los Awá han cambiado. Ahora no es posible
que cada grupo familiar tenga sus tierras fijas
para rotar, lo que implica que los tiempos de
descanso de la tierra se reduzcan, que se establezcan
cultivos permanentes, que se acuda al "jornaleo"
para generar dinero y satisfacer algunas necesidades
(volviendo dependientes los sistemas productivos)
y por último, que se conviertan en potreros
para ganadería las áreas de descanso,
lo que reduce aún mas el área de
bosque, disminuyendo las posibilidades de sustentación
de una población que por el contrario ha
mantenido su ritmo de crecimiento.
La falta de conocimientos y procesos de identificación
conjunta con los grupos indígenas, de alternativas
apropiadas, explica en parte las limitaciones
que presenta el accionar institucional regional
para la solución de los problemas que enfrentan
los Awá. Es por eso que los diseños
actuales de proyectos ubican alternativas productivas
extraídas de contextos diferentes y las
recomendaciones tecnológicas son o francamente
inadecuadas o por lo menos incompletas (fomento
general de cría de cerdos o peces sin todo
el soporte de diseños alimenticios, de
manejo, etc. apropiados).
El
crecimiento de la población y la perdida
de áreas de bosque por la colonización
han incidido en el desmejoramiento de la nutrición
de los Awá, poniendo en peligro su seguridad
alimentaria.
La población Awá conserva la economía
tradicional de subsistencia y su articulación
al mercado es marginal. Al interior de las comunidades
prima la reciprocidad y la complementariedad.
Su economía se basa en la horticultura,
recolección, caza y pesca. En algunas zonas
se ha desarrollado la explotación maderera
y la minería a menor escala. La comercialización
de productos es mínima.
Es común en muchas comunidades que algunos
jóvenes y mujeres salgan al Putumayo, al
valle del Cauca o al Ecuador a trabajar como jornaleros
o en el servicio doméstico.
Las autoridades Awá estamos empeñadas
en recuperar y fortalecer la economía tradicional
por la experiencia de los hermanos Awá
que vienen del Putumayo donde solo han obtenido
enfermedades, violencia y muerte; estamos muy
alarmados porque gentes mestizas venidas del Putumayo,
del Valle, del Cauca y de Antioquia están
comprando tierras en medio de las comunidades
y resguardos indígenas para la siembra
de la hoja que no se come, amenazan a las autoridades
y quieren imponer su ley de la violencia y de
la muerte a nuestras comunidades; fuera de los
territorios indígenas pueden decidir lo
que mejor les convenga, en los resguardos y territorios
indígenas tenemos autoridades propias,
legislación indígena y ley Awá
y con autonomía somos las comunidades y
autoridades en conjunto, quienes decidiremos cual
es el futuro que conviene a nuestras familias.
«
Regresar Arriba...
|