| Topografía
La topografía es plana
en las cercanías al mar y paulatinamente
se va empinando sobre el pie de monte hasta llegar
a la Cordillera Occidental. Desde la cordillera
hasta el Piedemonte, los Ríos Güiza,
Telembí y Nulpe conforman pequeños
valles. Estos ríos en adelante se convierten
en navegables y junto a numerosos ríos
menores y quebradas que riegan la región,
albergan una gran riqueza ictiológica que
aporta a la dieta alimentaria Awá y se
constituyen en importantes medios de transporte
y limites con el vecino país de la república
del Ecuador.
Areas de Vida
Las áreas de vida sobresalientes
corresponden al bosque muy húmedo tropical
(bmh-t), bosque pluvial tropical y llanuras aluviales
inundables, con algunas terrazas, donde los límites
climatológicos son: Temperatura mínima
15 grados centígrados y máxima de
28 grados centígrados y una precipitación
lluviosa entre los 4,000 y 8,000 milímetros
(IGAC).
Suelos
El suelo es el principal recurso,
con un bajo nivel de fertilidad por estar en el
bosque húmedo tropical y llanura del pacifico
Nariñense se clasifican como oxisoles,
inceptisoles, óxidos y ultisoles.
Ecosistemas
El territorio que habitamos los
Awá, según las clasificaciones del
IGAC, pertenecen al bosque pluvial tropical (bp-T),
bosque pluvial premontano (bp-Pm) y al bosque
húmedo tropical (bmh-T), e integran un
ecosistema de transición en el que convergen
formas de vida procedentes del altiplano y de
la costa pacífica y que se caracteriza
por una gran biodiversidad genética, múltiples
interrelaciones entre especies y competencia entre
ellas por la obtención de nutrientes escasos
que se liberan de la descomposición vegetal
sobre suelos pobres. A este respecto, se sostiene
la hipótesis que la selva tropical no se
regula a partir de la fase mineral del suelo,
sino del reciclaje de los nutrientes contenidos
en la propia biomasa de la selva (fase orgánica).
Es ampliamente reconocida la gran riqueza biológica
de la región que ha subsistido, gracias
al conocimiento tradicional y manejo apropiado
por parte de la población Awá, aunque
por efectos de la colonización se ha dado
la degradación de ecosistemas y cambio
cultural.
El colono desarrolla una lucha
de supervivencia y parece no importarle los riesgos
ecológicos; tampoco le interesa la comunidad
indígena hasta convertirse en una gran
predador-destructor que solo vive el presente.
Le importa emprender proyectos agropecuarios y
extractivos con fines de lucro económico;
esto acarrea la destrucción de elementos
bióticos y abióticos, genera crecimiento
inmediato en contra del desarrollo sostenible
como componente del Etnodesarrollo Awá.
Esta configuración describe una región
de alta fragilidad, pues la mayoría de
los nutrientes se encuentran en la vegetación
y no en el suelo; con bajo rendimiento en los
cultivos.
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